martes, 16 de noviembre de 2010

DÍA 21: PLAZA DE LY THAI TÓ

Como el día anterior, no recuerdo lo que hemos hecho a lo largo de todo el día 22 de Octubre, pero sí que hemos llevado a Aitana a pasear a la plaza de Ly Thai Tó, dónde suele haber grupos de jovencillos ensayando coreográfias raperas.

Ese día íba con un vestido de toalla y lunares de colares que tenía su ranita a juego y le quedaba muy gracioso, al menos era muy alegre y estaba muy simpática.

Después fuimos a la terraza del Centro Comercial que está delante del Lago Hoan Kiem, y conocimos de casualidad a Hai, hoy una gran amiga vietnamita para toda la vida. Fue una bonita historia casual, ¡como son los niños!.

Aitana estaba jugando con su papá en brazos, cuando se acercaron a una puerta blanca que no tenía aspecto de ser nada importante, y la niña sin querer la golpeó con su manita. La puerta se abrió y apareció una guapísima vietnamita, vestida muy occidentalizada, con una preciosa melena negra. Empezó a jugar con la niña y a hablar con nosotros (en inglés evidentemente), y nos quedamos charlando con ella como una hora. Intercambiamos detalles de nuestras vidas, se presentó y nos dijo que se llamaba Hai, nosotros hicimos lo mismo, y era la Gerente del Centro Comercial, tenía 24 años y ya un cargo importante, al menos de una gran responsabilidad, así que aquella puerta que no parecía ser nada importante, resultó ser su oficina.

Después de estar bastante tiempo hablando con ella, nos preguntó si volveríamos por allí y le dijimos que sí, que nos encantaba ir a allí, y nos dijo que la llamáramos, y así lo hicimos. Había sido un gran día porque hoy Hai es una gran amiga que ocupa un gran lugar en nuestros corazones.

DÍA 20: AITANA Y EL TELÉFONO

Después de casi un mes, no logro recordar lo que hicimos el día 20 de Octubre, pero lo que sí recuerdo, es que mientras estábamos con Aitana en la cama al despertarnos, cogió el teléfono de la habitación y se puso a jugar con él, ¡¡si es que no podía ser de otra manera!!, ya empezaba a coger lo mejor de mamá, jajaja.

Recuerdo que esa foto se la pasé a mis compañeros de la oficina y cuando llegamos a España y la llevamos para que la conocieran, junto al resto de regalos, nos tenían esa foto enmarcada enorme y no pude evitar emocionarme al verla. Todos decían que sería una "Telefónica" más, y estoy seguro de ello ya que le han regalado ya varios teléfonos y le encantana, además de estar todo el día jugando con los móviles de papá y mamá, y con los inalámbricos de casa. Será una buena "Telefónica" como mamá.

DÍA 19: PASEO POR HANOI CON TODO EL GRUPO

Hoy es nuestro segundo día con Aitana. Se despertó por primera vez en su cuna de hotel y parecía que había estado toda la vida con nosotros. Estaba seria, pero no asustada. Después de jugar un ratito con ella, de achucarla, besarla, acariciarla, decidimos que ese iba a ser el día de su primer baño, así que nos pusimos manos a la obra. La metimos despacito en la bañera para ver como reaccionaba por si se asustaba, primero un piececito, después el otro, en fin... al final la sentamos pero estaba tensa, agarrada fuertemente a los lados de la bañera, así que decidimos bañarla pronto para que nos se asustara. Mientras su papá la entretenía, yo le lavaba su cabecita con el champú, y lo peor llegó a la hora de aclarársela, se asustó con el agua, a pesar de que con mucho cuidado intentamos que no le fuera por la cara, pero ... erar imposible. Aitana empezó a llorar y después de tranquilizarla un poquito, le lavamos el cuerpecito y la sacamos con su toalla azul de un perrito con la que estaba para comérsela. Tenía la piel muy seca, así que después de secarla bien, la huntamos en crema especial para pieles atópicas y en unos días tenía una piel preciosa y muy suave.

Ese día decidí ponerle mi vestido preferido, era rojo y verde y llevaba su chupete a juego en verde con su nombre "Aitana", la ranita también era a juego con el vestido y le pusimos una pinza en el pelo roja que le duró muy poco, pues todavía tenía poco pelo y muy fino.

Bajamos a desayunar y en el restaurante del hotel le regalaron un globo verde. Después quedamos todo el grupo para dar un paseo, así que salimos del hotel las 8 familias con las 8 sillas de paseo, ¡¡todo un espectáculo!!. La primera parada fue en el palco de la música que hay en el parque de Ly Thai Tó, y allí nos sacamos una fotos las mamás con los peques, los papás con los peques y finalmente mamás y papás con los peques en sus respectivas sillas. Teníamos 5 sillas iguales ya que habíamos ído a comprarlas juntos, y toda la gente nos miraba por la calle alucinados, y ya véis... nosotros tan orgullosos, jajaja.

Nos dirigimos a la zona de la Ópera a tomar algo en una terraza estupenda y de allí a un Centro Comercial que su 5º piso es otra terraza maravillosa con vistas al Lago Hoan Kiem, y... ¡¡¡que descubrimiento!!!, habíamos encontrado el sitio ideal para estar con los niños, sin que nadie nos molestara ya que los vietnamitas acostumbraban a comer dentro, sin pasar demasiado calor y con unas vistas maravillosas. Creo que casi todos los días hasta nuestro regreso a España hemos ído a tomar algo este lugar y para nosotros es un recuerdo inolvidable.

Después de comer en la terraza, cogimos el ascensor a la 4ª planta y hemos ído a mirar ropa para los peques, pero... en fin, sin comentarios, salimos sin nada. Sobre las 18h. que ya era de noche, nos fuimos a una terraza que hay en el Lago y de allí al hotel para cenar a las 20:30h. como todos los días.

lunes, 8 de noviembre de 2010

DÍA 18: JUNTOS PARA SIEMPRE

Por fin había llegado el día más importante de nuestras vida, ya nunca más volveríamos a estar separados, el 18 de Octubre salíamos a las 5 de la madrugada hacia Lang Son para encontrarnos con nuestra hija Aitana para siempre. Todos estábamos muy nerviosos, los chicos de traje y las chicas de pantalón y manga larga tal y como exigen las autoridades de Lang Son, en el autocar nadie hablaba, intentábamos conciliar el sueño ya que nos quedaban 4 largas horas de viaje pero no era fácil por los nervios y por la carretera, el camino hacia Lang Son es horrible y eso que teníamos suerte ya que era temprano y el tráfico no era tan caótico. Nos acompañaban Tuan (representante de Interadop) y Pablo (nuestro intérprete). Paramos en el camino a descansar y a estirar las piernas pero enseguida continuamos nuestro viaje.

Sobre las 9 de la mañana llegábamos a Lang Son. Nos bajamos del autocar y entramos en un edificio, subimos unas escaleras y de frente había gente sentada en unos bancos, y a la derecha entramos como en una Sala de Juntas con una mesa rectangular con sillas alrededor y de frente el busto de Ho Chi Minh. Enseguida nos empezaron a llamar familia por familia, y según iban entrando unos los demás nos quedábamos cuchicheando nerviosos, bueno, algunos estábamos histéricos, yo pensé que me iba a dar un infarto porque mi corazón parecía una locomotora. Nos tocó el turno y nos pasaron a una oficina pequeñita en dónde se encontraba la juez, nuestro traductor, nosotros y detrás algunas personas que no sabíamos quienes eran, y tras algunas preguntas por parte de la jueza que Pablo nos traducía y nosotros contestábamos, regresamos a la Sala de Juntas con el resto de nuestros compañeros. Cuando llegamos, ya estaban las cuidadoras con nuestr@s hij@s, y estaban todas sentadas detrás de nosotros. Nos acercamos a Aitana, le dimos un beso, jugamos con ella y entró la jueza con Pablo, Tuán y otras autoridades de Lang Son. Después de llamarnos familia por familia para firmar un montón de documentos, Eduardo leyó la carta de agradecimiento por nuestra parte y la jueza contestó de la misma manera, y finalmente procedieron a la entrega de nuestr@s hij@s. Nos iban llamando familia por familia, nos situabamos delante del busto de Ho Chi Minh y nos entregaron por fin a nuestra princesa vietnamita para siempre, ¡¡que momentazo!!, no hay palabras para describir lo que sentíamos. La cogimos en nuestros brazos y regresamos a nuestros sitios. Enseguida terminó la ceremonia, sobre las 12h., salió todo el mundo de la sala y nos quedamos los felices papás con nuestr@s hij@s, ¡¡que felicidad!!, Aitana ya estaba con nosotros para siempre y como dice la canción de este blog "Nunca mas sola frente al mundo". En ese momento, todos los padres procedimos a cambiar a los niños pañales y ropita, y al terminar bajamos y nos subimos a nuestro autocar rumbo a Hanoi.

La vuelta a Hanoi fue maravillosa, nuestra pequeña princesa se quedó dormida en mis brazos, tras cambiarla y darle su primer biberón, y se agarraba a mí con aquellas manitos pequeñas fuertemente como diciendo por favor mamá no me dejes y espero al despertar que estés aquí. Su papá y yo la mirábamos con una cara de felicidad que sólo las fotos que nos sacaron lo reflejan claramente, no podíamos parar de mirarla y nos mirábamos entre nosotros y nos entendíamos perfectamente, ¡¡¡que felices éramos!!!.

Al llegar al hotel nos recibió todo el personal, todos querían ver a los niños y tras una breve parada, subimos cada uno a sus respectivas habitaciones. Ese día no la bañamos, pues estaba asustada y no paraba de llorar. Cuando bajamos a cenar, todos coincidían exactamente en lo mismo, al entrar en la habitación se habían puesto todos histéricos, pobrecillos. La habitación era enorme y muy bonita, espaciosa, es decir, sin agobios, pero ellos se sentían asustados, era lógico. Subimos, jugamos un poquito con ella, le dimos su bibe y se quedó dormida, ahí nos cebamos a fotos, y la contemplábamos como dos tontos pero felices.

domingo, 7 de noviembre de 2010

DÍAS 16 Y 17: BAHÍA DE HALONG, ¡¡¡ESPECTACULAR!!!

El día 16 nos estaba esperando un autocar delante de la hotel a las 8 horas para salir rumbo a Halong Bay. El viaje fue muy pesado, 4 horas, aunque el autocar mejor que el que nos llevó a Lang Son, era el de nuestro barco "Paloma", una preciosidad.

Al llegar nos entregaron las llaves de nuestros camarotes, subimos al comedor, se presentó la tripulación y nos dieron tiempo para ducharnos y cambiarnos. Nos contaron lo que íbamos a hacer mientras nos servían un refresco, y salimos en una embarcación mas pequeña hacia dónde nos estaban esperando los kajak, tan sólo quisimos montar en kajak Inma, Óscar y yo, los demás se "rajaron", jajaja. Nos lo pasamos genial, fue una experiencia inolvidable y sobre todo divertidísima. Óscar y yo íbamos juntos mientras que Inma iba con un Taiwanés que mientras Inma remaba hacia adelante, él lo hacía hacia atrás, jajaja, nos partíamos. El paisaje era fascinante y la tranquilidad indescriptible. Las casas de los marineros construídas sobre el agua, flotando en el centro de la Bahía era algo que jamás podríamos imaginar. No entendíamos como podían vivir allí, en casas tan pequeñas flotantes. Les llevaban víveres y se dedicaban a la pesca, y los niños nos saludaban al pasar. Tenemos unas fotografías y unos vídeos maravillosos, gritábamos eco eco en aquella inmensidad y después del caso de Hanoi, aquello nos había trasladado en el tiempo.

Regresamos al barco y ... teníamos clase de cocina, sí, nos dieron unos guantes e ingredientes y nos enseñaron a confeccionar y freír los famosos "rollitos de primavera". Todos estábamos muy ilusionados y sabíamos cuál era el nuestro, estaban buenísimos.

Después de cenar, Óscar y yo nos dimos un masaje tailandés, ¡¡que delicia y que relax!!, nos lo dio una vietnamita pequeñita pero que tenía unas manos de oro. Cuando me dí cuenta la vi subida encima de mí en la camilla y después de mucha fisioterapia que llevo encima, jamás me habían dado un masaje semejante.

A continuación había "karaoke", sí, jajaja, nos reímos muchísimo porque como sólo lo había en vietnamita, japonés, taiwanés, etc, pues decidimos montarnos nuestro propio karaoke con el portátil de Joaquín, que tuvo la brillante idea de llevárselo al barco. Bueno... no os podéis imaginar lo que no reímos, cantando y contando chistes, ¡¡vaya noche!!. A la mañana siguiente nos dijeron que a las 6:30h. en cubierta había clase de Taichí y todos dijimos que sí, pero... evidentemente, después de semejante noche, tan sólo se levantaron "4 prigaos", y entre ellos estaban Marian y Óscar, ¡¡que valor!!.

Después nos reunimos en el restaurante para desayunar, un buffet estupendo, y a continuación nos dirijimos a las cuevas, ¡¡¡espectacular!!!, unas cuevas maravillosas con unas vistas increíbles. Después regresamos al barco, nos sirvieron una comida espectacular que constaba nada más y nada menos que de 7 platos (no parábamos de comer), y tras despedirse la tripulación, partimos rumbo a tierra, de ahí al autocar y camino de nuevo a Hanoi.

El día siguiente era un gran día, el día mas maravilloso de nuestras vidas, el encuentro definitivo con nuestr@s hij@s. A las 5h. nos vendrían a recoger al Hotel para salir hacia Lang Son, ¡¡¡que nerviosssss!!!!.

DÍA 15: COMIDA EN NHÁ HÁNG NGON Y TEATRO DE LAS MARINETAS DEL AGUA

Hoy Vicen y Joaqui se han quedado en el hotel porque Joaqui tenía un gripazo espectacular, así que nos hemos ído Yolanda, Inma, Marian, Eduardo, Fernando, Marta, Óscar y yo de paseo por el lago para ver si veíamos a las famosas tortugas que según la leyenda la persona que encuentre una en la inmensidad del Lago Hoan Kiem, dice que da buena suerte y no sólo vimos una, sino dos, y no sólo las vimos, sino que lo podemos demostrar porque les hemos sacado fotos, y... no os cuento en que situación las vimos, sólo os diré que eran dos, jajaja.

Como todos los días, el lago estaba lleno de parejas de novios vietnamitas haciéndose fotos con sus trajes de boda, llama la atención ver tantas y con trajes tan diferentes, incluso en el colorido, aunque prevalecen los blancos. Os puedo contar como anécdota que una novia llevaba los colores de la bandera de su país, rojo y amarillo.

A continuación comimos en un restaurante de dos plantas típico vietnamita "Nhá Háng Ngon", en dónde pudimos degustar diferentes platos típicos vietnamitas. El restaurante es muy bonito, la parte de abajo hace como un patio al aire libre, alrededor está la cocina y subiendo unas escaleras hay otros comedores muy acogedores. Como siempre no podía faltar el "Pho", la típica sopa vietnamita que todos odiábamos, tenía un aspecto horrible y olía peor, pero ellos no la perdonan, aún con el calor que hace en vietnam. Eso sí, comimos con palillos, nos llevó "un poco más", pero lo conseguimos, jajaja.

Después nos dirigimos al Teatro de las Marionetas del Agua, en dónde nos atendió una vietnamita bastante borde (que también las hay) y después de debatir un buen rato con ella, conseguimos las 8 entradas para las sesión de las 18:30h., así que como está muy cerca de nuestro hotel, nos fuimos a descansar y regresamos al Teatro. Bueno... no sé si contarlo, bueno... lo contaré. Éramos una fila de 8, a mi derecha tenía a Inma y a Yoli, por cierto, muy interesadas, pero a mi izquierda tenía a Óscar, Marta, Fernando, Marian y Eduardo, bien... pues de la fila de la izquierda, no quedaba uno sin dormir, y Marta, lo siento pero tengo que contarlo, Marta con boca abierta incluída, jajaja, fue divertidísimo, la escena claro, porque el teatro pesadísimo. Si alguien visitó por ejemplo el Teatro Negro de Praga, excusa de ver las Marionetas del Agua porque os resultará un "coñazo".

DÍA 14: VISITA A HO CHI MINH Y MUSEO DE LA GUERRA DE VIETNAM

Hacía un calor asfixiante en Hanoi y nos dirijíamos a Ho Chi Minh, así que decidimos ir en "taxi-bicicleta", éramos 10 (Davíd y Angélica, Inma y Yoli en otro, Marian y Eduardo, Vicen y Joaqui y Óscar y yo), así que en el hotel nos pararon 5 taxis-bicicleta, fue una experiencia divertidísima, los taxistas iban de broma adelantándose unos a otros, nos sacamos fotos y nos dejaron delante del Museo de la Guerra de Vietnam, pero hasta las 13h. no abría, así que decidimos ir caminando hasta Ho Chi Minh, el calor era insoportable, y en esa zona que también es la de las embajadas y el Ministerio de Asuntos Exteriores, no hay apenas sombra hasta llegar al Museo, pero primeramente nos dirijimos al mausoleo de Ho Chi Minh, en dónde nos sacamos unas fotos graciosísimas y les sacamos a un grupo de adolescentes chinos que nos lo pidieron, nos reímos muchísimo con ellos. Después nos dirijimos al Museo de Ho Chi Minh, pero tuvimos que esperar porque tampoco abría hasta las 14h., así que decidimos sentarnos a descansar tirados en el suelo a la sombra, después visitamos una pequeña pagoda que hay al lado, y cuando abrió entramos a visitarlo. A continuación nos fuimos a comer a una terraza que está situada enfrente de las embajadas, una zona de pijos vietnamitas pero que comimos fatal, jajaja. A las 16h. nos fuimos al Museo de la Guerra de Vietnam y nos sacamos unas fotos chulísimas, nos gustó muchísimo, especialmente la zona del exterior.